Desde pequeños cuando alguien se hacía una esguince o se daba un golpe hemos oido: ¡ponle frío, ponle calor! En este post vamos a intentar diferenciar en qué situaciones se aplicará cada cual.
Aplicación de frío: cuando se producen inflamaciones, como es el caso de los esguinces, golpes o rotura de fibras en sus primeros días. Con la aplicación de frío en estas circunstancias se hará disminuir la inflamación al hacer que disminuya el aporte sanguíneo y por tanto los agentes que producen inflamación. Para la aplicación de frío es recomendable no poner hielo directamente, sino separar con algún material como plástico o tejido para que no se produzcan quemaduras por frío.
Aplicación de calor: en el caso de contracturas musculares causadas por el entrenamiento o estrés. Para su aplicación se puede usar bien una manta eléctrica o el agua caliente de la ducha.
En ambos casos la aplicación será de intervalos de 5-10 minutos un par de veces al día.
Vía | Fisioterapia Argüelles
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2 comentarios
Juan Lara
Cuando estudiaba E.F. a nosotros tampoco nos faltaba nunca la compresa fría en el frigo y la caliente para meterla en el microondas. Hay que ser precavido!
Kt.
Excelente post, Juan… En mi nevera nunca falta la compresa fría, hasta mi hija ya conoce su utilidad jeje… El hielo también tiene un doble efecto después de aproximadamente 10min de aplicación, actua como vasodilatador, efecto inverso al inicial (vasoconstrictor). Saludos!