El marisco es un plato típico en esta época del año. Muchas son las comidas y cenas en las que cualquier variedad de marisco es el plato estrella y uno de los más apreciados por todos los comensales. Como todo en Navidad, la medida no existe, y la gran mayoría de nosotros no ponemos freno con los alimentos. Algo similar sucede con el marisco, y es que son muchos los excesos que se comenten con este manjar. Por ello queremos repasar lo que puede traernos un abuso de marisco.
El marisco es un producto del mar, y como todo producto proveniente del mar nos aporta grandes y valiosas cantidades de minerales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. A esto debemos sumar su bajo aporte en grasas, lo que le convierte en un alimento muy recomendado si lo que queremos es mantener un peso ideal. A pesar de todo, como siempre hemos dicho, no podemos caer en el abuso, ya que las consecuencias pueden ser grandes, ya que muchos tipos de marisco tienen altos contenidos en colesterol, además de purinas y proteínas de carácter alergénico.
Abusar de este alimento afectará directamente a aquellas personas que tienen migrañas o cefaleas, y es que el marisco contiene una serie de sustancias como la histamina, la tiramina o la feniletilamina, que tienen en nuestro organismo una reacción tóxica en muchos casos, provocando dolores de cabeza. En cantidades moderadas estas sustancias son beneficiosas, pero si ingerimos más de la cuenta los efectos son mayores.
Las reacciones alérgicas también es otro riesgo que se puede correr al consumir marisco, y es que la cantidad de proteínas que contiene, así como el parásito anisakis pueden ser la causa de reacciones adversas por parte del organismo. Por este motivo es muy recomendable consumir marisco previamente sometido a temperaturas muy bajas para acabar con el anisakis. En cuanto a las proteínas simplemente convendrá con reducir la dosis y si sabemos que somos alérgicos, evitar su ingesta.
Para las personas con los niveles de ácido úrico elevado de manera habitual no es nada recomendable el consumo de marisco, ya que puede desencadenar lo que se conoce como gota, que se caracteriza por dolores agudos en las articulaciones. Esto se debe a la cantidad de purinas que contiene el marisco y que al asimilarse en el organismo se convierten en ácido úrico, aumentando los niveles y el riesgo de sufrimiento.
El colesterol que contiene el marisco es otro punto a tener en cuenta, y es que no debemos olvidar que aunque no tienen grasas contienen altas cantidades de colesterol, sobre todo los mariscos sin concha como los calamares… Pero a pesar de todo es un alimento con el que el colesterol nos afecta mucho menos que con las carnes, ya que contienen grasas insaturadas que mejoran la asimilación por parte del organismo.
Vía | Consumer
Imagen | pablovenegas
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XemarY
Información importante de saber en esta época en la que nos encontramos y que más de uno como yo abusamos, gracias por los datos, los tendremos encuenta.
nenitaxula
Los llamados "frutos del mar" son ricos en proteínas y minerales, por lo que son excelentes sustitutos de carnes rojas en Cuaresma, amén de que pueden formar parte de la dieta diaria. Empero, su consumo debe ser cuidadoso para evitar reacciones alérgicas e intoxicaciones.
PRECAUCIONES DE COMER MARISCO
- Aunque incluir mariscos en la dieta es una costumbre bastante saludable, se deben tener algunas consideraciones para evitar problemas por su consumo, pues estos alimentos exigen condiciones cuidadosas para su conservación, y en ocasiones llegan a causar reacciones alérgicas.
- Una conservación deficiente, es decir, en la que los productos se expongan al calor y se guarden en lugares con escasa higiene, puede ser responsable de que los comensales sufran infecciones ocasionadas por bacterias, como salmonelosis o cólera, padecimientos que se caracterizan por síntomas como diarrea, fiebre y dolores abdominales, los cuales aparecen entre 10 horas y 3 días después del consumo del alimento contaminado.
- Por tanto, es importante abstenerse de consumir mariscos crudos o de origen desconocido, evitar aquellos que se venden en puestos ambulantes o en sitios donde no existan refrigeradores para conservarlos, y si se preparan en casa se debe procurar que estén el menor tiempo posible fuera del congelador o el refrigerador.
- En general, el tratamiento para estas enfermedades incluye descanso y reposición de líquidos y sales; asimismo, y debido a que son distintas bacterias las que generan estos padecimientos, se requiere la asistencia de un médico general o de urgencias para determinar qué tipo de infección es la que afecta al paciente, así como el antibiótico más adecuado para acabar con ella.
- Por otra parte, se debe tener especial cuidado de no consumir moluscos ni crustáceos originarios de una población en la que se haya presentado el fenómeno "marea roja" ya que, a pesar de ser frescos y de tener apariencia apetitosa, resultan dañinos para la salud.
- La marea roja se debe a que las condiciones climatológicas en determinada región favorecen el aumento de ciertos microorganismos que tiñen al mar de color amarillo, verde, café y, sobre todo, rojo, y, al mismo tiempo, generan alta concentración de toxinas que se alojan en el organismo de peces, crustáceos y moluscos.
- El consumo de estos alimentos provoca intoxicación, la cual presenta síntomas similares a los de una infección, como dolor abdominal agudo, malestar general, diarrea y vómito. Su tratamiento no requiere el uso de antibióticos, sino de medicamentos que reduzcan los síntomas (en este caso antihistamínicos) y de abundantes cantidades de agua para reponer líquidos. Su atención siempre requerirá de ayuda médica especializada.
- Un punto más a considerar es que las proteínas de estos alimentos pueden ocasionar reacciones adversas en personas sensibles; de hecho, los mariscos son la tercera causa de alergia, después de la leche de vaca y el huevo, e incluso llegan a desencadenar síntomas sólo por inhalar los vapores que emiten durante su cocción.
- Las manifestaciones alérgicas no aparecen en la primera ingestión de mariscos, sino luego de una segunda o tercera ocasión, ya que, si es el caso, toma un poco de tiempo para que el organismo se sensibilice a las sustancias que percibe como perjudiciales. Los síntomas pueden incluir cosquilleo e inflamación de boca y garganta, dolor abdominal, nauseas, vómito y diarrea, así como aparición de ronchas en distintas regiones de la piel, tos con silbidos, estornudos, exceso de mucosa nasal e, incluso, coloración azul de la piel (cianosis), baja presión arterial (hipotensión) y pérdida de conciencia.
- El tratamiento de una alergia por mariscos requiere atención médica para la correcta administración de antihistamínicos y otros medicamentos, los cuales pueden dosificarse incluso a través de una inyección intravenosa en casos muy graves. Asimismo, cuando ya se sabe que estos alimentos generan efectos adversos, se debe evitar su consumo y, de ser posible, se procederá a una terapia con vacunas personalizadas, a cargo de un alergólogo, para reducir reacciones negativas posteriores.
lordofthecoffee
¡Bendito sea el que pueda empachrse de marisco! Yo (y seguro que más de uno también lo piensa), al precio que está, una latita de berberechos y va que te estrellas.